top of page

Infoxicación: cómo lo viven las PAS y cómo prevenirlo

Actualizado: 16 feb


¿Qué te llevó a desbloquear el celular? Sí, recién, hace un rato. ¿Te acordás?


Quizás querías buscar una información específica, y ya te habías olvidado.


O, tal vez, necesitabas hacer una pausa y, de repente… ¿cuánto tiempo pasó?, ¿quince minutos?, ¿media hora?



¿O es que estás en una reunión o esperando un turno y tenés la costumbre de revisar las redes? Puede que, en ese caso, pongas la opción guardar o dejes abierta esta pestaña para… no volver nunca más a esta publicación.


Si esto te sucede a diario, podrías estar experimentando lo que se ha denominado infoxicación, es decir, intoxicación por información. ¿Conocías este término?


La infoxicación hace referencia al fenómeno en el cual la cantidad de información recibida a través de medios digitales supera la capacidad de asimilación de una persona, generando un estado de saturación o agotamiento mental y emocional.


Se da como consecuencia del flujo incesante de datos en redes sociales, plataformas de video, correo y web, generando una sobrecarga informativa que impide procesar correctamente los contenidos. Esto se debe a que el cerebro no está diseñado para gestionar tal cantidad de estímulos simultáneos. Al mismo tiempo, consumir información que no nos será de ninguna utilidad supone un derroche de esfuerzo, tiempo y energía para nuestro sistema nervioso y nuestra psiquis.


Esto genera el síndrome de fatiga informativa o síndrome de fatiga por exceso de información, y sus síntomas más habituales son los siguientes:

 

  • Búsqueda constante de más información.

  • FOMO (fear of missing out), hace referencia al miedo a perderse de algo por lo que se busca estar actualizado de forma constante, tanto sobre noticias informativas como sobre la vida de otras personas del entorno.

  • Lectura superficial, perdiendo la habilidad de profundizar en los contenidos.

  • Deterioro de la capacidad analítica y de resolución de problemas.

  • Dificultades en la atención, la memoria y la toma decisiones.

  • Ansiedad, desánimo, apatía.

     

Si cualquier persona con acceso a las TICs (tecnologías de la información y comunicaciones) es susceptible de experimentar este fenómeno de sobrecarga informativa, resulta necesario preguntarnos cómo lo vivimos las PAS.


Recordemos que lo que caracteriza al funcionamiento de nuestro sistema nervioso es un procesamiento más profundo de la información, motivo por el cual experimentamos más fácil y rápidamente estados de sobreestimulación debido a la sobrecarga de información. Por este motivo, para una persona altamente sensible la infoxicación podría producirse antes que en otras personas y/o tener un impacto mayor.


También es importante tener en cuenta que, cuanto más tiempo nos mantengamos en estado de sobreestimulación o con más frecuencia lleguemos al mismo, más susceptibles somos de desarrollar trastornos ansiosos y/o depresivos. Por este motivo, ser conscientes del lugar que ocupa este fenómeno silencioso y cotidiano, y de cómo podría estar deteriorando tu rendimiento diario, resulta fundamental para tomar acciones que preserven tu salud.


Y es por eso que quiero proponerte hacer una desintoxicación digital paulatina para prevenir el desarrollo de síntomas, o comenzar a abordarlos si ya los estás presentando.


Nos puede ayudar comenzar por preguntarnos: todo eso que ahora hacemos y resolvemos a través de nuestro celular, ¿cómo lo hacíamos o cómo se hacía antes?


Si hacemos memoria, o si le preguntamos a alguien que haya sido adulto en esos años, cada cosa tenía su tiempo y su lugar. Eso facilitaba que habitemos con presencia cada momento, cada lugar, cada proceso. Las cosas llevaban un poco más de tiempo, pero estresaban menos. Y ese era el ritmo natural y esperable del desarrollo de las cosas, por lo que no estaba esa sensación de apuro constante.


Probablemente, uno de los motivos es que no había tanta superposición de actividades. Me refiero a que tal vez, hoy, mientras limpiás o cocinás, también estás escuchando un podcast o hablando por teléfono; o mientras estás en una reunión familiar, en algún momento usás el celular, al menos, para responder algún mensaje. Y mientras estás esperando un turno médico, probablemente estás adelantando alguna cuestión laboral o administrativa. Y es justamente esa posibilidad de hacer tantas cosas al mismo tiempo, incluso aunque no las hagamos, pero sabemos que podríamos estar haciéndolo… lo que estresa, agobia y satura.


Sabemos que la cultura de hoy nos invita a vivir en un ritmo frenético. La pregunta es si eso es saludable, y si aceptamos esa invitación.


Yo quiero hacerte otra propuesta: ¿y si volvés a darle a cada cosa, incluso a los tiempos de espera, su propio lugar? ¿Qué creés que pasaría?


Cuando conectamos con el momento presente, nuestro sistema nervioso se regula, sus funciones se restablecen y experimentamos una sensación de calma, plenitud y expansión. Y todo eso que, hasta hace un momento, parecía muchísimo… de pronto queda a un costado, y es posible tomar perspectiva y darle su real importancia.


Si quisieras comenzar a hacer una desintoxicación digital, puede ser útil definir los tiempos y espacios de cada actividad, y respetarlos. Por ejemplo:


Si estás trabajando, no responder mensajes personales.

Si estás en una reunión social, no publicarlo en redes o revisar qué están haciendo otros.

Si estás cocinando o haciendo ejercicio físico, no poner un podcast de fondo.

Si estás en un momento de ocio en el que elegís ver una película, o arreglar las plantas, o jugar con tus hijos o mascotas, no hacer interrupciones de revisión o chequeo del celular.

 

Es una conducta automática, lo sé, sobre todo si estás infoxicado. Por eso, en principio, te animo a hacerte estas preguntas y registrar cómo estás viviendo tu vida diaria. Luego, proponerte lograr este panorama como un objetivo a largo plazo, y comenzar por elegir uno, y sólo uno, de estos puntos. Cuando hayas logrado el primero, ya podrás experimentar los cambios y la satisfacción de haberlo logrado y de sentirte más dueño de tus propias acciones


Si aun así te resulta difícil, sea por compulsión, sea porque tu situación de vida pareciera no permitirlo, puede que sea necesario hacer un trabajo más profundo. El cambio de conductas no sólo depende de la buena voluntad o de hacernos conscientes de las mismas, tampoco de un par de sugerencias. Sin embargo, estos puntos son el primer paso para lograrlo.


Esto, más bien, es una propuesta para volver a lo tradicional, a lo que nos permite enfocarnos en una sola cosa momento a momento. Volver a lo tangible y a conectar con el mundo real. Que el uso del celular sea la excepción y no la regla.


Es un gran desafío, pero la ganancia es salud, disfrute, bienestar y libertad.




 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


Diseño_8.png

Personas Altamente Sensibles

Logo fondo blanco trazo IMAGEN CON PUNTO

Lic. en Psicología Leonor Cáceres

 Córdoba - Argentina 

Derechos de Autor Ley 11.723  N°200521

Todos los derechos reservados © María Leonor Cáceres 

  • Negro del icono de Instagram
  • Negro Facebook Icono
  • Icono negro Pinterest
bottom of page