La Alta Sensibilidad no se Diagnostica.

Actualizado: ene 18


Son muchas las consultas que recibo con un eje en común: la confusión entre el concepto de “rasgo de personalidad” y diferentes tipos de “trastorno”.


Esto se refleja, entre otras, en pedidos de certificados que diagnostiquen la Alta Sensibilidad o de estudios médicos que permitan detectarla.



Y esto se debe, probablemente, a que los términos que se utilizan para describir la Alta Sensibilidad suelen ser específicos de las disciplinas de la salud.


Por otra parte, en la actualidad estamos acostumbrados a leer o escuchar sobre posibles problemas o trastornos que podemos manifestar, y no acerca descripciones neutras de nuestra personalidad.


Por este motivo, quiero dar un poco de claridad respecto a estos términos, ya que la forma en que comprendemos el concepto tiene consecuencias en la manera en que abordamos y en que concebimos a las Personas Altamente Sensibles.


Elaine Aron señala: "La Alta Sensibilidad es una variación normal del temperamento innato. Tiene una alta prevalencia y otorga muchos beneficios. No es una categoría diagnóstica".


Partimos, entonces, de la base de que la Alta Sensibilidad es un “rasgo de personalidad”, una variación del temperamento de una persona, y “no“ un trastorno o enfermedad. Es por este motivo que no puede diagnosticarse, ya que cuando hablamos de “diagnóstico”, hacemos referencia justamente a un trastorno o enfermedad. Hay diagnósticos que son reversibles con diferentes tipos de tratamientos y otros que no lo son, pero cuyos síntomas pueden amenguarse o estabilizarse para mejorar la calidad de vida de la persona.


Por el contrario, cuando hablamos de rasgos de personalidad, estamos haciendo referencia a las características individuales de la personalidad de un individuo. Por lo general, estas características son neutras en cuanto a las posibilidades de desarrollo a nivel tanto individual como social. Todo individuo presenta ciertos tipos de rasgos de personalidad. Sin embargo, la forma de definir estos rasgos va a depender del modelo teórico según el cual nos guiemos. Desde la ciencia, se han realizado diferentes de estudios y trabajos sobre esta temática, por lo cual el tipo de rasgo de personalidad con el cual podamos definirnos va a depender de la clasificación que presente el modelo teórico que utilicemos.


En cuanto a la Alta Sensibilidad, ha sido estudiada a través de diferentes metodologías, entre ellas, estudios neurológicos que han permitido comparar el funcionamiento del cerebro de Personas Altamente Sensibles y personas que no poseen este rasgo. Sin embargo, aunque los científicos utilizan estas metodologías médicas para realizar los estudios, no significa que podamos, de manera individual, acudir a un médico y solicitar tal estudio. Y tampoco es necesario, ya que justamente estos estudios se hacen para luego desarrollar los tests psicológicos que tenemos disponibles y que funcionan a modo de guía para identificar el rasgo de la Alta Sensibilidad. Funcionan a modo de guía y no son determinantes, en la medida en que son muchas las variables a tener en cuenta para poder identificar el rasgo.


Debido a esto, es necesario leer la bibliografía específica que se encuentra disponible al respecto para informarse en profundidad sobre las características del mismo y, a partir del autoconocimiento, determinar si estas características y descripciones coinciden con la propia personalidad. Asimismo, la posibilidad de acudir a un profesional especializado en la Alta Sensibilidad, permite no sólo acompañar este conocimiento de forma personalizada, específica y más amplia, sino también comenzar a potenciar las habilidades que brinda la Alta Sensibilidad y trabajar aquellas áreas en que puedan presentarse dificultades.


Es en este punto que vuelvo al tema de la neutralidad del rasgo. Toda persona, posea los rasgos de personalidad que posea, va a tener mayor facilidad en ciertas áreas de desempeño y menor en otras. Es por este motivo que resulta sumamente útil que quien posee el rasgo de la Alta Sensibilidad pueda saberlo ya que, gracias a las investigaciones realizadas, las características de la misma son claras y permite sacarle el mayor provecho.


Por último, considero que también es posible que las confusiones respecto a la diferencia entre rasgo y trastorno tengan su origen en la concepción que se tiene de la Psicología. Hasta no hace mucho, se consideraba que esta disciplina se enfocaba únicamente en el abordaje de trastornos y que, quien acudía a terapia, era una persona que estaba enferma o loca. Últimamente, esta concepción ha comenzado a cambiar poco a poco, aunque esta creencia todavía sigue arraigada en menor o mayor medida.


La realidad es que el espacio terapéutico, y de la manera en que personalmente lo abordo, está diseñado para toda persona en función de lograr un mayor bienestar, a través de una guía especializada para el autoconocimiento y un abordaje que promueve los cambios deseados. Y no, no significa que quien realiza terapia es porque no puede resolver solo sus problemas. Por el contrario, todos tenemos problemas, a todos se nos presentan dificultades en la vida y estamos en continuo desarrollo.


Por este motivo, el autoconocimiento resulta una herramienta para afrontar estos desafíos de la manera más conveniente y saludable, como también para potenciar las propias habilidades personales que, de otra forma, no podríamos conocer y mucho menos desarrollar.


No te quedes con dudas acerca de la Alta Sensibilidad. Cualquier consulta que tengas, podés escribirla acá en el blog o comunicarte conmigo de forma personalizada a través de los diferentes medios que se encuentran en la sección “contacto“.



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Personas Altamente Sensibles

Lic. en Psicología Leonor Cáceres

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